Entrevista TAKO en ZonaRuido

Hace nada menos que 27 años que los maños de Ejea de los Caballeros, decidieron embarcarse en esta aventura que conocemos como Tako. Acaban de sacar nuevo disco, Las campanas de la vergüenza, el decimosexto en su carrera, Con Daniel Alcover a cargo de la producción. Un disco cargado de fuerza, del que hemos podido hablar con Mariano Gil “Rones” (voz y guitarra) y Nacho Jiménez(teclados y coros) para conocerlo más a fondo.

ZonaRuido: No mucha gente puede presumir de seguir adelante con la misma banda durante tantos años ¿Cómo se ve la música después de 27 años de carrera? ¿Qué ha cambiado para bien y para mal en el panorama musical desde que Tako aparece en escena?

Mariano: Nosotros en un principio la vemos bien. Nosotros siempre hemos sido una banda de currantes que lleva 27 años trabajando. No hemos tenido ese disco que nos encumbre, pero somos una banda humilde que lo único que pretende es hacer rocanrol y es lo único que hemos pretendido durante todos estos años. Ahora mismo la cosa está muy jodida para todos los que hacemos música, sobre todo para la gente que empieza. Está muy fastidiado el darse a conocer, el publicitarse un poco, el intentar emerger de alguna manera, pero cuando vienen los malos tiempos, yo creo que hay buscar soluciones y es una cuestión de discurrir, de darle vueltas a la cabeza y sobre todo, de movilizarse un poco. Viendo estos recortes que hay en cultura, todos los artistas en general deberíamos unirnos y movilizarnos para tratar de despertar conciencia en la gente. Deberíamos unirnos para que en la televisión no solo existiesen programas como La Voz, para que haya programas de radio que fuesen multitudinarios y fuesen una especie de Juke Box donde poder escuchar cosas interesantes que la gente está haciendo ahora y poder escuchar de repente temas como La chica de ayer. Debería tomar nota de esto el que pueda y si no, unirnos nosotros para intentar que todas esas nuevas bandas puedan emerger. Yo creo que el panorama nacional musical goza de muy buena salud pero lo difícil es “salir”. Es curioso, porque con internet ahora llegas a más gente, pero al final hay tanta información que desemboca casi en desinformación, porque no sabes por dónde guiarte y la gente termina escuchando lo que le dicen. La pasión o la afición por la música ya no es como en nuestra época, que te comprabas un vinilo y aquello era un motivo de celebración. Lo abrías, le dabas mil vueltas, mirabas las letras… Se ha perdido eso y ahora la gente lleva tres mil canciones en el MP3, no sabe de quién son la mitad porque se las ha pasado un amigo… y yo creo que esa falta de pasión o afición es la culpable y así es muy fácil estar en el underground, que es donde hemos estado toda la vida. Mi reclamo desde aquí es que igual que existen programas de televisión como el de Pablo Motos, como El Intermedio, etc… que tienen mucha audiencia, sería interesante que se hiciera alguno de música y sacar algunas bandas, pero creo que estamos todavía en un país un poco rancio a nivel musical y todavía nos queda mucho que aprender. Deberíamos aprender un poco de guirilandia en ese sentido.

ZR.: ¿Qué tiene este disco que no tengan los demás?

M.: Fundamentalmente un sonido diferente, más cercano y fiel a como suena Tako en directo, que era lo que queríamos con este disco. Venimos de la herencia de la canción ligera de 300 Millones, de Miguel Gallardo… y lo que queríamos era huir de las producciones, que aunque sean rockeras, son de poner siempre la voz muy por delante del resto de instrumentos. Todavía en los estudios tienes que hacerlo todo muy bonito, tenemos una tendencia a hacerlo todo así, mientras que por otro lado te compras un disco de un grupo de fuera y tienes la pandereta más alta que la voz y dices “Hostias macho ¡Cómo mola! Joder… ¿Y no podríamos hacer aquí esto…?”

Nacho: Si eso lo haces aquí, lo primero que te dicen es que no tienes ni puta idea de mezclar, que si te has dejado el charles arriba, en casa Cristo… Si lo hace un grupo de fuera, a todo el mundo le mola, pero si lo haces tú aquí, eres un payaso y no tienes ni puta idea… Aquí aparece una banda como The Wipe Stripes, tocando la batería como lo hace Meg White y te crucifican…

M.: En este disco hemos querido que el sonido fuese un poco el sonido del directo, del local… que sonase de un modo más compacto. Hablamos con Dan -el productor- y le dijimos que lo que queríamos era grabarlo a tomas y no cada instrumento por separado y fue lo que hicimos. Grabamos todos juntos y en muchas tomas y es ese feeling lo que le da el carácter a este disco. Hay gente que cuando lo escucha dice que se parece a los primeros discos de Tako y de hecho, los primeros también se grabaron así, aunque entonces era por falta de medios.

ZR.: 2007 es el tema que abre este nuevo disco y en él se menciona la frase “Teníamos que ser finos y acolchados, pero crecimos vivos, de punta y afilaos…”. Con la que nos está cayendo ¿Creéis que somos todo lo afilados que deberíamos o es más fachada que otra cosa?

M.: En general es más fachada. De hecho, el disco se llama Las campanas de la vergüenza, porque yo creo que nos hemos acostumbrado a oírlas. Las estamos oyendo a todas horas en los informativos, en los periódicos y aún así, cuesta mucho movilizar a la gente. En los años 80 nosotros no teníamos un duro, estaba todo patas arriba, la mayoría estábamos en paro… Estábamos muy mal pero todo el mundo se movía. Había otra inquietud cultural. No me quiero meter en camisa de once varas hablando a otros niveles, pero es básicamente eso. La gente iba a los bares, porque eran entonces los que tenían la pasta para comprar discos y allí podías escuchar todo lo que salía y lo que se movía. En aquellos tiempos tú no tenías 1000 pelas para comprarte el disco y si las tenías, con ellas hacías muchas otras cosas también. Por eso digo que venimos de una generación en la que nuestros abuelos lo pasaron muy mal y tendríamos que haber sido finos y acolchados, pero al final se han pasado y nos han criado tan “hartos”, que no tenemos ese espíritu de movilización suficiente. A nivel cultural, no hay ahora ese espíritu de movilización que sí había a finales de los ’70 y principios de los ’80. Este tema al final dice que mirándome al espejo (…) a pesar de los estragos, el reflejo no está mal, como dando a entender que no ha pasado nada, que simplemente estábamos allí y reivindicar un poco que a partir de 2007 todo se vino abajo… Era como una montaña rusa en la que ibas subiendo despacito, de poco en poco y a al llegar arriba, te decían “bueno chavales… que ahora toca ir para abajo”. Pero bueno, esto de ir para abajo es algo cíclico. Nosotros en los 80 estábamos jodidos, el tema luego parece que mejoró, luego otra vez hacia atrás… La historia está marcada por subidas y bajadas…

ZR.: Habéis elegido El alma atada como adelanto del disco que se nos presentó en un videoclip. Es un tema que habla del cáncer, pero sobre todo es una muestra de superación personal. ¿Necesitamos un revés en la vida para llegar a apreciar lo que tenemos?

N.: Yo creo que sí, sin lugar a dudas. Recuerdo que cuando pasó todo lo de Sarajevo, íbamos en la furgoneta a un concierto y el chófer nos comentó que estaba totalmente impactado porque había visto como a una mujer la dejaba seca un francotirador cuando iba a la fuente de la plaza, a por algo tan básico y tan necesario como es el agua… y nosotros, mientras, preocupados a lo mejor porque no te funcionaba bien el vídeo o algo así… A veces no le damos a las cosas la importancia que tienen, porque tenemos tanto, que no reparamos en lo que es realmente importante.

M.: Sí, en cierto modo, hay golpes que te da la vida que te hacen reaccionar antes cosas a las que antes no le habías prestado quizá la atención que merecen. El tema y el vídeo de todos modos, quería reflejar que aunque el cáncer es una enfermedad que está muy estigmatizada, es posible salir de ahí y es posible superarlo. Por desgracia yo tengo cerca amigas y familiares que han padecido cáncer de mama y afortunadamente lo han superado, y este tema es un poco el reflejo de que a pesar de que es una enfermedad difícil, que se te derrumba todo cuando te dicen que tienes cáncer, es algo que hoy en día se puede superar. El vídeo nos parece que ha quedado muy bonito. En el vídeo nosotros no queríamos salir, porque no somos los protagonistas del tema, ni se ha hecho con el propósito de atraer la atención “fácil”. Los médicos que salen en el videoclip no son actores, sino oncólogos reales, que desde luego lo han bordado… y refleja un poco todas las etapas por las que pasa una persona cuando se le diagnostica algo así…

¿Se os ha presentado alguna vez alguna situación que os haya hecho sentiros con el alma atada?

M.: No, la verdad es que no… Como decía antes, somos un grupo de currantes y tenemos claro que tenemos que currar… A lo largo de estos 27 años, nos hemos encontrado de todo, mucho “vende humo”, mucha gente que nos ha engañado… pero siempre hemos seguido adelante, buscando nuevas opciones y no nos hemos sentido con el alma atada…

ZR.: Nos encontramos con un tema en el disco, que parece hecha a medida para los políticos. Hablamos de El palacio de la soledad. Frases como “Sabes manejar cabezas como muebles…”, “Maestros del farol y las propuestas nulas…”, o “Todos son igual que todos mientras las reglas son para nosotros…” ¿Podrían llevarse al terreno musical? ¿Os habéis sentido manejados, engañados… en estos 27 años de carrera?

N.: Uy… esa pregunta es ideal para mí… Por supuesto que sí. Por desgracia, nosotros somos músicos y los Tako en este caso, han sido una especie de imán para la gentuza. Nosotros hacemos música y del business no entendemos. Al ser un poquitín tontos e ir siempre de buen rollo, hemos tenido ese imán gigantesco “atrae-gentuza”. Quizá uno de los principales problemas que ha tenido Tako ha sido la mala suerte. Se nos ha robado mucho y han hecho con nosotros lo que han querido. Nunca han mirado por el grupo y eso es lo malo. Cuando uno cree que no se puede caer más bajo… se puede, se puede… te aseguro que se puede (Risas). Nosotros en el año ’89 llegamos a meter 20.000 personas, que se dice pronto, en un concierto. Pensábamos que a partir de ahí íbamos a dar el salto, pero no… El tío que nos llevaba entonces, a los seis meses se dio a la fuga a la República Dominicana con toda nuestra pasta y nos dejó totalmente tirados. Luego fichamos por Ariola, nosotros y un grupo aparte, Sopa de Cabra, un grupo catalán. Se volcaron en la presentación de la otra banda. En un principio cantaban en catalán y luego empezaron a cantar en castellano, con lo que en Cataluña les acusaban de vendidos y en España no los conocía ni Dios. Se metieron la hostia con ellos y dijeron “Bueno, como Sopa de Cabra no han funcionado, a los Tako ni los sacamos…”. Salimos de allí, nos fuimos a Zeta Records con Braulio Paz, con el que estuvimos durante ocho o nueve años y tampoco funcionó. Es curioso, pero hemos ido siempre de mal en peor. Nunca hemos tenido suerte. Nosotros nos dedicamos a hacer canciones, a hacer rocanrol y siempre nos ha faltado el sexto miembro en el grupo, que es la figura del mánager, que hubiera luchado por la banda y se hubiese encargado del tema del business este. No lo tuvimos y así nos fue… Se nos ha utilizado en beneficio de otros y eso es algo que nos ha perjudicado siempre. Así que sí, se puede llevar perfectamente este tema al terreno musical, ya lo creo…

ZR.: “Y aún abriendo al aire siempre, puertas y ventanas, siempre hay ese tufo a envidia rancia y no puedo, nunca me acostumbro” es una de las tantas cosas que dice El Tío Tufo. Una vez nos sentimos engañados y dolidos ¿Se hace difícil confiar de las intenciones de los demás? ¿Nos queda siempre ese tufillo a desconfianza?

M.: Sí… Al final lo que trataba de decir en esa letra es que siempre está presente ese poso de envidieta rancia. La gente quiere ser famosa y no hay nadie que le diga “no, no puedes ser famoso, tú tienes que ser, yo que sé, carpintero…”. No todo el mundo tiene las mismas aptitudes para las mismas cosas. Si no bailas muy bien, no puedes ser bailarín… pero hay gente que se cree que lo son aunque no lo hagan bien. Es como cuando alguien no tiene oído y cuando canta es siempre el que más canta y el que más alto lo hace. La gente en este país, yo creo que se ha forjado una idea de que los músicos o la gente que hace cualquier cosa relacionada con la cultura tienen que ser famosos, porque si no, no eres nada. Siempre hay ese tufo a envidieta, con el “fíjate éste que sale todos los días por la tele”, o cosas de ese estilo, a pesar de que hay gente que está haciendo cosas mucho más interesantes que los que están “arriba”, en el sentido comercial. Hay mucha gente que no tiene “esas” campañas de promoción, porque no están con ninguna multinacional ni una compañía de música enorme, ni una productora de cine enorme… y sin embargo hacen unos cortos preciosos, escriben libros increíbles, pintan cuadros increíbles y hacen música increíble, pero claro… no están en todos los sitios. La gente sigue pensando, en este país, que si no eres famoso… Y siempre está ahí ese tufo a envidia rancia.

Una de las frases que me ha calado del disco es también de este tema y dice: “Tengo que poner puertas al alma, para no caer en la tentación de escupir, sin más, cuatro verdades sin compasión”. ¿Qué cuatro verdades escupiríais sin compasión alguna y a quién?

M.: Esta frase viene de lo mismo. Hay veces que te preguntan “Y ¿Qué opinas de fulanito?” y tú que eres un medio, tienes que ser políticamente correcto y tienes que decir “Ah pues sí, está muy bien…”, cuando de lo que te dan ganas es de decir todo lo contrario. No tío… sé honesto. Si no te gusta, pues no pasa nada. A mí hay cosas que no me gustan, al igual que lo que yo hago no le puede gustar a todo el mundo y no pasa nada. Somos muchos y para gustos los colores. Pero al final todo el mundo es tan comedido, a todos los niveles, que nadie habla mal de nadie y al final siempre sale algún exabrupto que está fuera de contexto, pero generalmente te muerdes la lengua a la hora de decir “Pues mira tío, vaya tontería que me estás contando”. Pero claro, como te lo cuentan con tanto orgullo, te dicen eso de “mira tío lo que acabo de hacer, qué pasada…”, tienes que terminar diciendo que sí… que menuda pasada… La frase que has mencionado, es eso precisamente lo que dice. Cuántas veces nos tenemos que callar lo que realmente pensamos para ser políticamente correctos.

N.: Yo por eso no hago casi nunca entrevistas… (Risas).

ZR.: Ya sabemos todos los artículos que podemos encontrar en La tienda de Las campanas de la vergüenza. De todos ellos, si solamente pudierais comprar uno ¿Cuál sería?

M.: Uff… un solo producto de La tienda… Yo creo que el que mejor define la canción, aunque no sea la metáfora más bonita, sería el de “vendo peleas inacabadas con entrenamientos para la obsesión”. Continuamente, desde la familia hasta el infinito y más allá, hay como una especie de pelea constante con entrenamiento, además, para la obsesión… Cuando parece que algo se calma, no sé por qué, al poco vuelve de nuevo y hay como una obsesión de pelea, a nivel del género humano. Creo que deberíamos dejar de pelear un poco con las tonterías y prestar más atención a lo realmente importante. Tenemos peleas absurdas como algo intrínseco… es como si hubiese un Sálvame de Luxe que durase un milenio y estuvieses condenado a verlo constantemente ¿Sabes? (Risas). Para mí, ya te digo que aunque no es el “producto” más bonito de La tienda, es con el que me quedaría.

ZR.: Hay dos temas en los que parece que se dice totalmente lo contrario… En Las campanas de la vergüenza decís que “… es la hora de empezar a responder…”, mientras que en Miénteme, decís “Miénteme corazón, para no volverme loco y ser feliz”. ¿Preferís responder antes las injusticias o creéis que a veces lo mejor es ponerse un velo delante de los ojos y alimentarse de mentiras para poder seguir adelante?

M.: Por supuesto responder, siempre. Las dos canciones no tienen nada que ver entre sí. Las campanas de la vergüenza trata de decir que hemos aprendido a protestar y a preguntar mucho y ha llegado el momento de unirnos todos y si esto no lo cambian los que están arriba, tendremos que empezar a responder nosotros. Si se ve que los dos partidos políticos mayoritarios no funcionan, pues habrá que ir pensando en hacer algo para cambiarlo. Si el sistema político no funciona, tendremos que buscar una solución. Esto es de lo que habla Las campanas de la vergüenza que viene al hilo de esa canción que parece que nos hemos acostumbrado a oír siempre. Si ves la televisión, te avergüenzas y te entra esa rabia interior que te dan ganas de llamar al vecino y salir a la calle. Está todo tan mal y es tan injusto que un banquero tenga una jubilación blindada, de no sé cuantos mil millones de euros y que tú le hayas comprado un piso a una cooperativa, que te hayan quitado el dinero y encima no tengas piso, no tengas nada y te vas a morir de hambre… Hay cosas que son tan injustas que son esas las campanas de la vergüenza. Y Miénteme, simplemente dice que muchas veces hay que abogar por la mentira piadosa pequeña. A mí me gustaría ser un poco como Jack Nicholson en Mejor imposible. Eso es a lo que yo aspiro y a lo que aspiraríamos todos, pero a veces una mentira piadosa, que no es una mentira al uso… “Soy de mi madre como los que nunca llaman”… Pues sí, yo quiero mucho a mi madre, pero es verdad que nunca llamo, o “Soy de mi sueño como los que nunca duermen”, “Soy de mis dioses como los que nunca rezan”… Todos tenemos esa coraza que ponemos delante, y al final, “Miénteme corazón para ser feliz”, porque tampoco podríamos vivir con la verdad exacta. Si después de esta entrevista, saliéramos por la puerta y a todo el que viéramos le dijéramos la verdad…

N.: Pues nos iban a dar de hostias hasta en el carnet… (Risas)

ZR.: Después de escuchar Llueve en el sur, es casi pregunta obligada… ¿Quién no tiene ni tendrá nunca cabida bajo vuestro paraguas?

N.: ¡Los banqueros! (Risas)

M.: Dentro del ámbito musical, bajo nuestro paraguas no tendrá cabida la gente que esté en este mundo por figurar, por el dinero… La gente que esté en este mundo para intentar ser lo que no es, no tendrá cabida con nosotros. El que venga honestamente, de cara, que nos diga “mira, esto es así”… Prefiero a alguien que me diga las cosas a la cara aunque sean crudas, a alguien que me intente dorar la píldora. Hemos conocido a tanta gente que vende humo, que te promete el mundo y que luego es todo mentira y en realidad lo que buscan es una comisión, un porcentaje, dinero… Esa es precisamente la gente que bajo nuestro paraguas nunca va a entrar. Eso en el terreno musical. En el terreno de la vida, no van a entrar…

N.: Los banqueros… (Risas)

M.: Lo que más apreciamos nosotros, quizá porque ya llevamos muchos años, es la lealtad y el ser leales con nosotros mismos. Una banda que lleva tantos años juntos y todavía no se haya matado, ya es complicado… Tenemos nuestras diferencias pero valoramos mucho la honestidad y la lealtad. Cada uno tiene sus cosas y hace sus pequeñas trastadas a nivel de banda, pero ninguna es grave y por eso las soportamos. No soportaríamos la deshonestidad o la deslealtad. Hemos tenido casos, no muy duros, pero sí casos de gente que ha estado con nosotros mucho tiempo y que luego no ha apreciado para nada que le hayamos ofrecido nuestra casa, que le hayams ofrecido todo lo que teníamos y han sido muy egoístas en ese sentido. En la vida yo creo que no hay que ser tan egoísta y cuando alguien te va de cara y te ofrece su casa y sus cosas, te lo hace de corazón. Nosotros somos así de sencillos y así de sinceros y lo que no aprobamos es que alguien venga con otras intenciones. A nivel personal eso es lo que no aprobaríamos en nuestra vida.

ZR.: “Llevaba puesto en cada pie los zapatos de andar al revés…” (Palomas de cartón) ¿Ha habido algún momento en la carrera de TAKO, en la que os hayáis sentido precisamente así, con los zapatos de andar al revés? En relación a lo que decíais antes, que sois un imán para la gentuza ¿En algún momento habéis llegado a pensar que había algo que estabais haciendo mal y podría ser ese el problema?

N.: Yo los llevo puestos… (Risas)

M.: No es que nunca hayamos pensado si el problema éramos nosotros, que es algo que hemos pensado muchas veces, pero la variante de esto es algo muy sencillo. Nosotros siempre que vamos a tocar a un sitio hay un número de gente, en unos sitios más y en otros menos. Hemos pasado de muchísimos miles de personas a cien, pero siempre lo hemos pasado bien. En 27 años no hemos estado nunca en un concierto en el que el público se haya ido mal, o en el que nosotros nos hayamos bajado del escenario diciendo “vaya mierda, tío, qué mal lo hemos hecho hoy”, o donde nosotros no nos lo hayamos pasado bien. En ese sentido no. Los “zapatos de andar al revés”, nosotros los hemos sufrido más en el sentido de esos “vende humos” con los que nos hemos topado, como decíamos antes. Es un poco como el ponerse la venda y pensar que sí, que por ahí vas a ir bien. Te queda siempre la duda y piensas “¿…Seguro…? Sí, venga… sí… por ahí va a ir bien…”

N.: Y patapán… (Risas)

M.: Y patapán… Hay veces que sí ves que vas al revés y tú, sin querer, te intentas auto engañar para creer que vas bien y eso a lo mejor sí que ha sido un problema nuestro, por no haber sabido cortar a tiempo, un poco por lo que decía antes, porque ofrecemos nuestra casa, nuestras ideas, somos muy llanos y eso la gente también lo aprovecha.

ZR.: El tema Princesa acurrucada nos habla de la sonrisa como método para alejar de nosotros la tristeza. ¿A quién o a qué sonreiríais vosotros para ahuyentar la tristeza?

N.: No hemos parado de sonreír. Llevamos 27 años sonriendo ¿Te parece poco o qué? (Risas). Anoche acabamos a las mil, no de juerga ¿Eh? De promo y de hacer entrevistas… y hoy estoy que no puedo con mi alma… Después de comer he dicho que yo no podía hacer una entrevista ahora. Me han dado esto –una bebida energética-, que no lo había tomado yo en mi vida y mira qué sonrisa tengo… (Risas).

M.: Yo pondría sonrisa al rocanrol.

N.: A todo, joder…

M.: A todo, por supuesto, pero sobre todo yo le pondría una sonrisa al rocanrol y a la música que nosotros hemos escuchado toda la vida. Yo he sido feliz poniéndome un CD. Es algo tan sencillo… Intentaría que la gente pudiera hacer eso y no tuviera que tener un iPad, una tele de no sé qué, que no necesitara tener muchas cosas sino que el hecho de escuchar música te causase una emoción similar a cuando ves un cuadro o lo que sea. La música es nuestra vida y le pondría una sonrisa a la emoción que te causa hacer una canción, poder tocarla y poder sentirla. Y si encima hay gente a la que le gusta, que está contigo y que te entiende… es para ponerle una sonrisa.

N.: Y a la Mona Lisa, también… (Risas)

M.: A la Mona Lisa se la vamos a dar a la compatriota de Borja, a Cecilia, para que le ponga una sonrisa… (Risas). Pobre mujer…

Ahora que habláis de la emoción que sentís al hacer canciones y que lleguen a la gente, me viene a la mente la versión que Mala Reputación hace de Piel de cordero… ¿Qué se siente cuando otro grupo hace una versión vuestra? ¿Os provoca esa sonrisa y esa emoción de la que habláis?

M.: Sí, nos provoca esa sonrisa y nos hace también gracia en cierto modo este tipo de cosas. Hemos estado de gira hace poco con La Fuga y Los Suaves y nos ha pasado algo muy gracioso… Nos conocemos mucho y en una entrevista, Pedro nos decía “No si yo empecé con las cintas de Tako” y dices “¡No te jode! Han llenado Las Ventas y estamos nosotros aquí, dando vueltas… algo no está bien, algo está fallando…” (Risas). O como cuando te viene alguien y te dice “Sí joder, los Tako de toda la vida” y piensas “Sí, sí, de toda la vida… pues nada, seguiremos currando…” (Risas). Eso es algo que nos provoca cierta sonrisa y a la vez nos da mucha satisfacción que haya otros grupos que te tengan como referencia. A mí me llamaron los de Mala Reputación para pedir permiso para hacer la versión y les dije que adelante sin problema que el autor de ese tema era yo y tenían mi permiso. Igual que ellos, está La Fuga, Insania en Valencia… que han hecho cosas de Tako y aunque nosotros no estemos por ahí a niveles de medios y demás, con estas cosas nos pasa como al rey, que nos llena de orgullo y satisfacción… (Risas).

Es otro tipo de reconocimiento a vuestro trabajo…

M.: Es el importante. Para nosotros lo importante es hacer canciones y cuando tú te quedas satisfecho con tu trabajo, el resto ya no depende de tí. Cuando hemos estado sin mánager, sin discográfica… hemos intentado nosotros pilotar la nave y ha sido un desastre, porque claro, nosotros somos músicos y un músico no puede ser mánager… Nosotros tenemos que buscar un mánager un confiar en que lo haga bien. Si lo hace bien, bien y si lo hace mal, mala suerte. Ahora hemos fichado por La Agencia y es cuando parece que estamos haciendo una promoción como dios manda. Ahora tenemos un piloto que tiene carnet y no como los anteriores, que decían que lo tenían… (Risas) y ahora es cuando creo que vamos por el buen camino en ese sentido. Pero vamos, orgullosos de todo lo que hemos hecho hasta ahora y de que haya gente que nos tome como referencia, por supuesto.

ZR: En cuanto al título y la portada de este nuevo trabajo, Las campanas de la vergüenza, ¿Podemos entenderlo como una crítica a la sociedad y una necesidad de proclamar a los cuatro vientos todo lo que nos hace avergonzarnos de ella? Los dados que aparecen en la portada, nos muestran los símbolos de la guerra, del capitalismo, de la religión, de la muerte… pero por otro lado, los dados simbolizan el juego, el azar… ¿Creéis que nuestras vidas no son más que un juego para los que mandan? ¿Es ésta la lectura que podríamos hacer de la portada en un primer momento y del disco tras su escucha?

M.: Sí, hay un dicho que no recuerdo bien como es, pero dice algo así como que Dios baraja las cartas y nosotros las jugamos. Los dados tienen siempre las mismas caras y al final todas las caras acaban saliendo. El dinero, la religión, las guerras… son los pilares fundamentales. Ahora mismo todo lo que está pasando, de nuevo, en Palestina, los sirios se están matando… Cuando no es la guerra, será la crisis o la prima de riesgo, o será Rouco Varela diciendo alguna gilipollez, luego volverá a ser la guerra… La portada es una idea de explicar que al final los dados no tienen tantas caras, aunque podrían tener más, porque hay muchas más cosas positivas, pero al final los protagonistas y los que parece que son los que mandan en la sociedad siempre son las mismas caras de los dados. Por eso nosotros en una de las caras hemos querido que apareciese una estrella, como queriendo decir que tal vez… Como si fuese un comodín, pero que al final, aunque te caiga el comodín, en el otro dado algo negativo te va a salir, sea más o menos suave. Esa es la idea de los dados.

Este disco tiene mucha carga social…

M.: Sí, de todos es el que más, pero ha sido sin querer. Escribes y compones como respiras y reflejas lo que vives. Hay canciones que hablan de la ansiedad, del cáncer y que nada tienen que ver con la crisis, pero hay otras que sí tienen que ver. Es algo evidente que estamos viendo y que terminas reflejando. El palacio de la soledad habla de los que están arriba en el poder, que yo creo que en realidad están tan solos que a mí me da hasta tristeza. Yo los compadezco aunque para mí son los que tienen toda la culpa; creo que van por el palacio de la soledad total. Yo no dormiría tranquilo…

N.: A ellos les da igual…

M.: Yo quiero pensar que ellos en el fondo, aunque duerman, tendrán algo que les quede en la memoria…

ZR.: Algo que queráis contarnos que no os hayamos preguntado y de lo que queráis dejar constancia…

M.: Pues nada, que esperamos que a la gente le guste el disco, que lo hemos hecho con todo el cariño, dejándonos la piel en él como en cada uno de ellos…

N.: Y la pasta, como en cada uno de ellos… (Risas)

M.: Eso va intrínseco… es habitual… (Risas). Y nada, que ahí estaremos, que esperamos que la gente venga a los próximos conciertos, que empezaremos el año que viene. Esperamos que haya Tako para mucho tiempo. Nosotros nos sentimos bien, empezamos muy críos pero seguimos con la misma ilusión que entonces. Nos colgamos la guitarra y es como si siguiéramos siendo unos críos.

N.: Es como si siguiéramos siendo unos críos, pero por la alegría, ¿Eh? No por la ignorancia… que antes no teníamos ni puta idea de tocar… (Risas).

Contadnos un poco como se ha planteado la gira…

M.: Hay catorce fechas cerradas ya, a partir de enero. Nos vamos a pegar la paliza padre y bueno, ya sabéis como está el tema de los conciertos, que no es necesario que os cuente nada… Nosotros no somos de los de “Es que al final se puso malo el cantante y tuvimos que suspender…”. No… pues no se vendieron entradas y ya está. La gente no tiene dinero y ya no es solo el dinero, sino que la gente no tiene esa afición por la música. Si yo tuviera 10 euros, me compraba un CD antes de tomarme una copa de más, pero la gente prefiere tomarse la copa y no comprarse el CD. Si tuviera para la copa y el CD, compraría las dos cosas, pero si solo pudiera elegir una, me quedaba con el CD que lo iba a disfrutar mucho más que la copa, que las copas duran muy poco… y encima si se me calienta el morro, voy a tener que pedir más… (Risas).

N.: ¿Qué hacemos? Nos tomamos un cubata y el disco nos lo bajamos del e-mule… Es así…

ZR.: Muchas gracias por atendernos. ¡Nos vemos en los conciertos!

El día 12 de abril tocamos en Madrid, en la Sala Caracol, así que tendréis que venir a vernos…

Entrevista: Olga Alonso – Zona Ruido –

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Una respuesta a Entrevista TAKO en ZonaRuido

  1. gallahart dijo:

    Una entrevista muy interesante con preguntas muy curradas, gracias.

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